Almassora está tan pegada a Castelló que mucha gente la cruza sin pararse. Y se pierde lo bueno: un tramo de río protegido lleno de aves, una ermita con historia a la orilla del Mijares y un casco antiguo discreto pero auténtico. Es el plan ideal para una mañana sin pretensiones, casi sin coche desde la capital.
El río: desembocadura del Millars
El Paisaje Protegido de la Desembocadura del río Mijares (Millars) es uno de esos espacios que los de fuera no conocen y los de aquí cuidan. Carrizales, agua y mucha ave acuática: plan de paseo tranquilo y observación, gratis. Lleva prismáticos si te gustan los pájaros.
Aguas arriba: la Ermita de Santa Quitèria
A unos 4 km del pueblo, en la orilla izquierda del río, está el ermitorio de Santa Quitèria, junto al puente medieval que durante siglos fue el único paso sobre el Mijares. Desde allí arranca la senda del botánico Calduch (PR-CV-438), una ruta fácil junto al río perfecta para caminar. Le dedicamos ficha propia: es lo más bonito de Almassora.
El casco antiguo
El centro histórico se pasea en un rato: la plaza, la iglesia y las calles de siempre. Sin grandes monumentos de postal, pero con el encanto del pueblo que hace su vida. Para comer, bares de menú honrado y algún arroz como Dios manda.
Con peques y sin gastar
Río + ermita + senda es un día al aire libre prácticamente gratis y apto para toda la familia. En verano, busca las horas suaves de la mañana. ¿Sigues por el interior? Aquí al lado tienes qué hacer en Vila-real y en Onda.
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